La lista de reproducción de YouTube de la ECDGA incluye 56 vídeos en los que profesionales médicos analizan los enfoques terapéuticos actuales para la enfermedad de Erdheim-Chester (ECD).

Decisiones terapéuticas

Decidir cuál es el tratamiento adecuado para la ECD requiere la colaboración entre el paciente y sus médicos. El tratamiento de los pacientes puede variar en función del país y de la experiencia del médico. Sin embargo, la mayoría de los médicos se basan en las recomendaciones de consenso publicadas en Sangre o por la National Comprehensive Cancer Network® (NCCN®). Estas recomendaciones establecen que el tratamiento depende de la carga de la enfermedad (qué partes del cuerpo están afectadas por el ECD), el perfil mutacional, la disponibilidad de fármacos y la experiencia del médico.

Seleccionar un tratamiento

Afortunadamente, los pacientes con ECD disponen de opciones de tratamiento, algunas de las cuales han demostrado ser muy eficaces para la mayoría de los pacientes. Unos pocos pacientes sin síntomas, también conocida como “enfermedad asintomática”, y con ECD que no afecte a órganos importantes, pueden someterse a un periodo de observación y espera sin tratamiento. Sin embargo, por lo general se recomienda el tratamiento, sobre todo para aquellos con afectación de órganos críticos, como el corazón o el sistema nervioso central.

Tratamiento frente a cura

Aunque existen tratamientos eficaces para la ECD, aún no se ha encontrado una cura. Los mejores tratamientos disponibles en la actualidad se denominan tratamientos dirigidos y suelen lograr controlar y, a menudo, reducir las lesiones de la ECD. En la actualidad, estos tratamientos suelen tener que continuarse de forma indefinida; de lo contrario, lo más probable es que la enfermedad comience a progresar de nuevo. Sin embargo, con un tratamiento eficaz, la ECD a menudo puede controlarse como una enfermedad más bien crónica.

Tipos de tratamientos

Los tratamientos habituales de la ECD se clasifican en una de estas tres categorías: (1) tratamientos dirigidos, (2) quimioterapia o (3) inmunoterapia. Está universalmente aceptado que la terapia dirigida debe ofrecerse a los pacientes con enfermedad neurológica o cardíaca cuando esté disponible en el país del paciente. En otras circunstancias, se consideran y/o recomiendan los siguientes tratamientos:

  • Tratamientos inmunomoduladores
    • Interferón o peginterferón
    • Inhibidores de mTOR: everolimus, sirolimus
    • Inhibidores de citocinas: anakinra, tocilizumab
  • Quimioterapia
    • Cladribina
    • Citarabina

Estos tratamientos deben comentarse con el médico en función de los síntomas del paciente y sus comorbilidades.

Terapias dirigidas

Estos son los tratamientos más novedosos y, por lo general, más prometedores disponibles para la ECD. Normalmente detienen la progresión de la ECD en la mayoría de los órganos, aunque la afectación cerebral debe vigilarse muy de cerca. Para algunos pacientes, puede resultar difícil que los tratamientos dirigidos atraviesen la barrera hematoencefálica y hagan llegar el fármaco al cerebro, lo que reduce su eficacia a la hora de frenar la progresión de la ECD en el cerebro. Los tratamientos dirigidos son caros y puede resultar difícil acceder a ellos en algunas partes del mundo.

Los tratamientos dirigidos en la ECD bloquean la cascada de la vía de las MAP quinasas de activación constitutiva, actuando sobre las diversas mutaciones de la vía MAPK presentes en los pacientes con ECD. La elección del fármaco dirigido suele basarse en las mutaciones presentes en el tejido afectado por la ECD, según lo determinado por pruebas genéticas.

  • BRAF V600E-ECD mutada
    Aproximadamente el 50 % de los pacientes presentará positivo en la BRAF V600E. Las opciones terapéuticas para estos pacientes suelen incluir un inhibidor de BRAF, un inhibidor de MEK o una combinación de ambos (en casos excepcionales). Los inhibidores de BRAF más utilizados son el vemurafenib, el dabrafenib y el encorafenib. Los inhibidores de MEK más utilizados son el cobimetinib, el trametinib, el binimetinib y el selumetinib. En EE. EE. UU., el vemurafenib y el cobimetinib son tratamientos aprobados por la FDA para el ECD.
  • Pecado de ECD BRAF V600Emutación
    La mayoría de los pacientes que dan negativo para la mutación BRAF V600E presentarán una mutación diferente en lo que se conoce como la vía MAPK (también conocida como la vía Ras-Raf-MEK-ERK). Esta vía es una cadena de proteínas dentro de la célula que transmite una señal desde un receptor situado en la superficie celular hasta el ADN del núcleo celular. Estas señales controlan la proliferación, la diferenciación, el desarrollo, las respuestas inflamatorias y la muerte celular programada de las células. Los inhibidores de MEK suelen considerarse para todos los pacientes que no presentan la mutación BRAF V600E, incluidos aquellos pacientes en los que no se detecta ninguna mutación en ninguna secuenciación. Entre los inhibidores de MEK más utilizados se encuentran el cobimetinib, el trametinib, el binimetinib y el selumetinib. En EE. UU., el cobimetinib es un tratamiento aprobado por la FDA para la ECD sin BRAF V600E.
  • Casos excepcionales de una mutación poco frecuente
    En muy raras ocasiones, los pacientes con ECD pueden presentar otras anomalías genéticas y no responder a los inhibidores de MEK. Actualmente, se han detectado las siguientes mutaciones en un porcentaje muy reducido de pacientes con ECD, y los datos sobre el tratamiento correspondiente indicado son escasos.
Mutación detectada en la lesión del ECDPosibles tratamientos
Fusión de ALKCrizotinib
Mutación del gen CSF1RPexidartinib
Fusión del gen NTRKLarotrectinib
Fusión del gen NTRKEntrectinib
Mutación del gen PIK3CASirolimus
Fusión RETSelpercatinib
  • Dosificación de los tratamientos dirigidos
    Cabe señalar que la mayoría de los pacientes con ECD a menudo solo pueden tolerar una dosis baja de fármacos de tratamiento dirigido. Por este motivo, la dosis prescrita para los pacientes con ECD suele ser inferior a la utilizada en el tratamiento de otras enfermedades. En la actualidad, aunque estos tratamientos suelen tener que prolongarse indefinidamente, a menudo es posible reducir aún más la dosis una vez que la enfermedad del paciente se haya estabilizado por completo con el tratamiento. Los pacientes siempre deben consultar con su médico cualquier cambio propuesto en la dosis de su tratamiento antes de llevarlo a cabo.
  • Forma de tratamiento
    En la mayoría de los casos, todos los tratamientos específicos se administran en forma de pastilla, una o dos veces al día.
  • Efectos secundarios
    Los efectos secundarios de los tratamientos dirigidos deben gestionarse mediante la colaboración entre el paciente y su equipo médico. Los pacientes deben preguntar siempre a su equipo médico sobre los posibles efectos secundarios al iniciar cualquier tratamiento. Los efectos secundarios habituales de los inhibidores de BRAF incluyen erupciones cutáneas, dolores articulares y sensibilidad de la piel al sol. Los efectos secundarios frecuentes de los inhibidores de MEK son erupciones cutáneas, diarrea e hinchazón de las piernas. Los efectos secundarios poco frecuentes de los inhibidores de BRAF incluyen cánceres de piel o problemas del ritmo cardíaco, y los de los inhibidores de MEK incluyen alteraciones de la visión e insuficiencia cardíaca.
  • Coste del tratamiento
    El coste del tratamiento selectivo puede ser, en ocasiones, muy elevado. En algunos países, las aseguradoras y las administraciones públicas cubren gran parte del coste del tratamiento. En algunos lugares, puede haber organizaciones que ayuden a sufragar el coste residual del tratamiento, en función de los ingresos del paciente. Sin embargo, en otros lugares, el acceso a tratamientos específicos es extremadamente limitado. Los pacientes deben hablar con su equipo médico sobre los costes de estos tratamientos y analizar las opciones de pago. La ECDGA está dispuesta a colaborar con los pacientes y sus equipos médicos para ayudarles a buscar opciones de pago siempre que sea posible.

Quimioterapia

La quimioterapia utiliza fármacos que destruyen las células cancerosas u otras células que se dividen rápidamente. En el tratamiento de la ECD se han utilizado múltiples regímenes de quimioterapia, como la cladribina y el metotrexato. Algunos estudios a pequeña escala han demostrado que algunos pacientes responden bien a la quimioterapia, aunque la tasa de respuesta es mucho menor que la de los tratamientos dirigidos. Una ventaja de estos tratamientos es que algunos pacientes han experimentado una respuesta prolongada con una duración limitada del tratamiento.

  • Cladribina
    Antes de que existieran los tratamientos dirigidos, la cladribina se utilizaba y se investigaba como tratamiento para la ECD. Demostró una eficacia moderada en los pacientes con ECD. Por lo general, los pacientes recibían cladribina durante cinco días, cada 28 días, durante 2-3 meses, mediante inyecciones intravenosas.
  • Metotrexato
    El uso del metotrexato como tratamiento para la ECD ha mostrado una baja tasa de respuesta. Sin embargo, este tratamiento suele tolerarse bien, por lo que podría resultar beneficioso para aquellos pacientes en los que resulte eficaz. El metotrexato puede administrarse mediante infusión, inyección o comprimido. En el caso de los pacientes con ECD, suele administrarse mediante una inyección intramuscular semanal.

Inmunoterapia
La terapia inmunomoduladora puede actuar estimulando o inhibiendo el sistema inmunitario para reducir las lesiones de la ECD.

  • Interferón
    El primer tratamiento descubierto para la ECD fue el interferón, una forma de inmunoterapia. Cuando está disponible, el interferón alfa pegilado es el tratamiento preferido, ya que se administra con menos frecuencia y presenta un mejor perfil de tolerancia. Sin embargo, esta formulación no está disponible en todos los países. El interferón alfa-2a se ha utilizado en el tratamiento de la ECD y debe administrarse con mayor frecuencia. El interferón se administra normalmente en casa mediante una inyección subcutánea o intramuscular. Este tratamiento, en la mayoría de los casos, debe continuarse de forma indefinida. Aunque algunos pacientes toleran bien el tratamiento con interferón, muchos refieren síntomas similares a los de la gripe mientras se adaptan al tratamiento. Se ha comprobado que este tratamiento ralentiza la progresión de la ECD. También existe una versión de acción más prolongada del interferón que solo requiere una inyección una vez a la semana: el peginterferón.
  • Sirolimus y Everolimus
    El sirolimus y el everolimus, dos tratamientos inmunosupresores, demostraron en un pequeño estudio tener una eficacia moderada en aproximadamente el 60% de los pacientes con ECD. Este tratamiento se administra normalmente en forma de comprimido o líquido una vez al día.
  • Terapias biológicas
    La terapia biológica es un tipo de tratamiento que inhibe las sustancias químicas anormales (citocinas) que producen las células ECD para provocar la inflamación, lo que da lugar a la reducción de las lesiones.
  • Anakinra
    Algunos estudios de pequeña envergadura han demostrado que algunos pacientes han respondido al anakinra como opción terapéutica para la ECD. El anakinra suele administrarse mediante una inyección subcutánea. Los estudios sobre el anakinra como tratamiento independiente para la ECD han sido limitados, pero puede resultar útil para aquellos pacientes con síntomas sistémicos predominantes. El anakinra también se ha utilizado para mejorar la tolerabilidad de los tratamientos dirigidos.
  • Otros tratamientos biológicos
    Los tratamientos biológicos que se utilizan con menos frecuencia son el canakinumab, el tocilizumab y el infliximab.

Ensayos clínicos

Debido a lo poco frecuente que es esta enfermedad, históricamente no se realizaban ensayos clínicos para evaluar la eficacia de los tratamientos. Los primeros tratamientos documentados se basaban en estudios de casos realizados con grupos muy reducidos de pacientes, a veces incluso con un solo paciente. Sin embargo, esto está cambiando. En la actualidad, varios estudios y ensayos En algunos países, los ensayos clínicos están abiertos a los pacientes con ECD. Cuando los pacientes con ECD se inscriben en un ensayo clínico, pueden acceder a algunos de los tratamientos más novedosos y eficaces disponibles para ellos. Se anima a todos los pacientes a que hablen con su equipo médico sobre si un ensayo clínico sería adecuado para su situación. Los ensayos clínicos permiten a los pacientes acceder a las opciones de tratamiento más novedosas y allanan el camino para que los tratamientos demuestren científicamente su eficacia en el tratamiento de la ECD. Esto ha llevado a la aprobación por parte de la FDA de dos tratamientos para la ECD. La aprobación de la FDA ayuda a todos los pacientes con ECD a acceder al tratamiento. Hay grandes esperanzas de que, en un futuro no muy lejano, se descubran nuevos tratamientos que sean más fáciles de tolerar.

Para más información, consulta:

Estas publicaciones han sido redactadas por destacados expertos en el diagnóstico y el tratamiento de la ECD. Si un paciente está siendo atendido por un médico poco sensibilizado o con escasos conocimientos sobre la ECD, se recomienda encarecidamente que se le faciliten estos documentos.

Última actualización: 17/03/2026